Durante este año en el que estamos viviendo situaciones totalmente nuevas para nosotros, han habido cambios en nuestro día a día: desde la forma de saludar como lo que llevamos. Por ejemplo, las mascarillas ya son un complemento más en nuestro día a día. Y durante los meses de confinamiento surgió un debate con respecto a la imagen personal y a la presión social que sentimos para cuidarla con detalle. Se habló que muchos hábitos como la depilación o el maquillaje se abandonaron porque no íbamos a ser vistas, no íbamos a salir ni de fiesta ni al trabajo. 

Pasado el confinamiento y tras varios meses de “nueva normalidad”, el debate se trasladó al maquillaje tras la mascarilla. El tema consistía en: “¿Somos realmente libres al maquillarnos bajo la mascarilla?”, las posturas se dividía en dos:

  • Las que afirmaban que sí somos libres y demostraba que nos maquillamos para nosotras mismas y no para gustar a los demás.
  • Las que afirmaban que no lo somos, y que solo demuestra que tenemos muy interiorizada esa presión sobre nuestra imagen.

Pero en este artículo no nos vamos a centrar en desgranar cada una de las posturas, sino de analizar el papel del maquillaje: ¿Nos hace libres o nos encadena? ¿Ha tenido siempre el mismo papel a lo largo de la historia? 

Pasado el período de confinamiento completo en el que algunas personas regresan al trabajo, otras empiezan a salir con sus familias, amigos y parejas, también han regresado ciertos hábitos que por redes se ha constatado que habíamos dejado de lado. En este caso os voy a hablar de una en concreto: el maquillaje. Muchas usuarias de redes sociales a las que seguimos han estado preguntando estos meses cuántas personas habían dejado de maquillarse al no tener que salir y, la mayoría, respondía que no se maquillaban desde la activación del estado de alarma. Esto claramente muestra que gran parte de la población lo considera una obligación, sin tener en cuenta a aficionadas y maquilladoras que tienen una relación distinta con estos cosméticos. 

No solo podemos ver el papel que se le da al maquillaje en nuestras vidas con los hábitos, también con el lenguaje. Como maquilladora, he recibido muchas preguntas relacionadas con cómo tapar algo, cómo corregir algo, cómo mejorar algo. Expresiones que hasta yo misma he llegado a emplear por mucho que me trabaje los esquemas vinculados a los cánones de belleza. Y esto siempre me ha llevado a preguntar una cosa: ¿nuestra relación con el maquillaje siempre ha sido así?

El maquillaje en la Antigüedad y la Edad Media

La historia de maquillaje

Tutankhamun. Fuente: Pixabay

Cuando hemos investigado, hemos descubierto que el maquillaje no siempre ha sido lo que es ahora, ni en complejidad, ni en salubridad ni en finalidad. De las pruebas más antiguas recogidas de hace 125.000-100.000 años, el empleo de pigmentos en cuerpo y rostro era con la finalidad de camuflarse. Esto es algo que cambia si nos fijamos en el Antiguo Egipto. El maquillaje de entonces se empleaba sin distinciones de género ni de clases y, aunque ya se empieza a usar con la idea de mantener una imagen bella y sana para poder renacer cuando muriesen, también tenía una función medicinal. Por ejemplo, el kohl, el mineral empleado para hacer los delineadores negros se empleaba como bactericida, protegiendo los ojos de infecciones así como para protegerlos de la fuerte incidencia solar. 

Tras el Antiguo Egipto, llegamos a la Antigua Grecia. Origen del canon de belleza que se emplea hoy día para determinar quién es bello, así como para las correcciones en asesoría de imagen, el maquillaje también era utilizado. En este caso, estos cosméticos, pasaron a ser algo propio de las mujeres pero no de cualquier manera. Debido a la concepción que se tenía de la mujer, la cual debía ser no sólo naturalmente bella sino sumisa careciendo de cualquier potestad ni de derecho a control económico, su maquillaje debía ser imperceptible pues cualquier seña de tener algún tipo de cosmético, esa mujer se percibiría como indigna. Irónicamente, las únicas personas con la libertad de manejar su propio dinero y de maquillarse tanto como quisieren eran las prostitutas. 

El patrón de mujer decente = maquillaje imperceptible, mujer indecente = maquillaje destacable, se repite a lo largo de la historia. Como claro ejemplo de esto nos encontramos con la Edad Media y, posteriormente, durante el Siglo XIX ambos casos cuando se encontraban en el poder reyes con gran fuerza religiosa. En cualquier caso, aunque se busca encajar dentro de unos estándares en los que se emplease cosméticos para alcanzarlos, éste no se podía notar. 

Tras la Edad Media hasta el siglo XIX

La historia del maquillaje

María Antonieta. Fuente: Pixabay

En los siglos posterior a la Edad Media y previos al Siglo XIX, la piel blanquecina junto a mejillas sonrosadas era uno de los cánones impuestos en esos períodos pues era muestra de un gran estatus social e implicaba que no trabajaban en el campo. Por ello, quienes podían hacer uso de estos maquillajes eran los nobles y personas situadas en lo más alto de la sociedad. Durante estos períodos, quienes podían permitirse aplicarse este tipo de cosméticos eran los nobles y comerciantes que alcanzasen ese nivel. 

El maquillaje, la importancia en la historia

“Reina Victoria de Reino Unido” de Franz Xaver Winterhalter (1856). Fuente: Wikipedia

Para entrar en más detalles, durante el siglo XIX, por parte del Reino Unido, durante el neoclasicismo, la época victoriana y eduardiana, los valores tomaron un papel muy conservador en el que la mujer vuelve y se le exige que permanezca en sus casas manteniendo una imagen de castidad y pureza. Por ello, el maquillaje no podía usarse o, al menos, percibirse porque sí podían emplear pigmentos para teñirse los labios de forma sútil o la técnica económica y no muy agresiva que es la de darse pequeños pellizquitos en las mejillas. Y como ya comentamos durante la Antigua Grecia, en este períodos nos encontramos con esa diferencias de libertades entre mujeres prostitutas y el resto. Además del poder de poder manejar su propio dinero, podían maquillarse de forma notable pues en el caso de ellas, no estaba mal visto pudiendo emplear hasta labiales rojos intensos. 

Siglo XX y Siglo XXI

Tras el Siglo XIX y el período eduardiano (Siglo XX), en el que las mujeres ya empezaron a adquirir algo más de derechos como poder conducir – derecho reservado para mujeres con propiedades y, por lógica, las mujeres de clase alta-, llegó la I Guerra Mundial. Como sucede a lo largo de la historia, tras períodos de crisis, la sociedad toma un cambio en el que se busca la compensación de esa oscuridad y esto sucedió tras la Guerra. Esos años 20, los locos años 20, el maquillaje tomó fuerza algo que también se vinculó a la comercialización de las primeras marcas durante las décadas previas y la actual siendo más accesible. Se permitían ahumados, labios pigmentados con fuerza en distintos tonos tanto rojos como vinos y cejas dibujadas con delineados oscuros. 

A lo largo del siglo XX, ya el uso del maquillaje se ha generalizado aunque mayormente en el público femenino. Es en estos momentos e influenciado por el siglo previo en el que se percibe como femenino el maquillaje quedando completamente excluido para el público masculino salvo en la década de los 80. En esta década, podemos encontrar tanto hombres como mujeres hacer uso del maquillaje en todos sus tonos y en cualquier lugar del rostro, convirtiéndose en un elemento más de expresión y ya no tanto como embellecedor. 

Una vez llegamos al Siglo XXI, nos encontramos una gran diversidad de razones que llevan al empleo de maquillajes, pero predominan dos:

  • Como reivindicación y expresión de la individualidad, emociones y estilo. Es decir, como una forma de arte.
  • Como medio de alcanzar seguridad al cubrir aquellas características de nuestros rostros con los que no nos sentimos cómodas. 

La importancia de maquillaje en la historia

Maquillaje Artístico Siglo XXI. Fuente: Pixabay

En este siglo, aunque el maquillaje se siga asociando como producto femenino, podemos ver que cada vez hay más chicos que deciden maquillarse y que se universaliza poco a poco su uso gracias a la presencia de las redes sociales. Y esto está conllevando la aparición de marcas de maquillajes exclusivamente masculinas. Por lo que esas distinciones de mujer pura – mujer prostituta para el uso de maquillaje está completamente desaparecidas. 

Como conclusión y ya conociendo un poco el papel que ha tenido el maquillaje en la historia, ¿cuáles creéis que puede ser el papel que esté tomando en la actualidad? ¿Creéis que os sentís presionadas y presionados a emplear maquillaje para poder encajar en el canon e ideal de belleza que se estila actualmente? ¿O más bien vivís el maquillaje como algo con lo que liberaros y expresar vuestra personalidad? ¿Creéis que sigue habiendo alguna distinción entre quiénes pueden o no hacer uso del maquillaje?

***

Olga Isabel Sánchez, maquilladora profesional. Puedes seguirla en su perfil de Instagram o ver sus trabajos en su web.

***

¿Tienes algo que decirle al mundo? En el blog para mujeres Aguacate Nena hay un sitio para ti. ¡Escríbenos!

La importancia del maquillaje en la historia por Olga Isabel Sánchez.

Comparte el amor