Hablando con un  amigo sobre cambios laborales, éste me hizo una confesión a la que no he podido dejar de dar vueltas. Hace unos meses le surgió la posibilidad de participar en un proyecto que además de lanzar su carrera profesional le iba a proporcionar cierta notoriedad y no lo aceptó por miedo. Y, aquí viene lo grave. No se trataba de miedo a fracasar o de miedo a que le supusiese un esfuerzo mayor del que él estaba dispuesto a realizar, no, su miedo era que parte de su vida íntima, de esas cosas que uno hace cuando cierra la puerta de su casa, de esos momentos que comparte con conocidos o desconocidos saliesen a la luz. 

Tras la confesión mi respuesta en automático fue “claro, es que hay que tener cuidado, no puedes jugártela de ese modo” y, según terminé de pronunciar la última letra de la última palabra, sentí una especie de incomodidad conmigo misma.  ¿Cuidado? ¿Por qué?…

La cuestión es que desde que tuvo lugar esa conversación le he dedicado algunos ratos a pensar sobre ese asunto, sobre si mi vida privada pasaría ese filtro al principio y sobre por qué razón ha de pasarlo después.

Y si se sabe - Pareja joven

¿Acaso el número de mujeres con las que se haya acostado mi amigo le hacen menos válido?, ¿tal vez el sexo marital sí es aceptado pero cuando se trata de personas sin pareja que tienen relaciones con quien les complace nos volvemos los jueces más feroces?. Todo el mundo da por hecho que en un matrimonio hay sexo y nadie se pregunta qué tipo de sexo es. Si les gusta una postura u otra. Si utilizan juguetes o no lo hacen. Si alguna vez se lo montaron en un coche… pero cuando la persona pública y notoria no tiene una relación reconocida o esa relación tiene lugar fuera del matrimonio no actuamos así.  

Tal vez se trate simplemente del morbo de querer saber más, tal vez saber que otros fallan y follan nos hace sentir mejor con nosotros mismos…

Por otro lado, ¿cómo es posible que hayamos llegado a un punto en el que no podamos confiar a ese nivel en la persona a la que metemos en nuestra cama?, supongo que esto tiene que ver con el uso de las RRSS, con lo fácil que resulta en la actualidad practicar sexo con desconocidos y sobre todo porque creo que ante una situación de placer absoluto todos, en mayor o menor medida, perdemos la cabeza y olvidamos todas esas consignas de autoprotección que llevamos grabadas a fuego en el instinto de supervivencia. 

Y si se sabe, ¿Qué? - Pareja

La cuestión es, ¿realmente sería tan terrible que al calor de la popularidad de mi amigo surgiesen amantes da igual el género narrando sus bondades en el catre? Pues no, esto no sería en absoluto terrible si el resto de nosotros no participásemos en el linchamiento público, si no le diésemos mayor importancia y si de una vez por todas aprendiésemos que cada cual lo hace cómo, cuándo, con quién y de la manera en que le place.

***

Pretéritas Imperfectas, o lo que es lo mismo, Itziar y Noelia son amigas desde el instituto, madrileñas, escritoras por afición y grandes lectoras. Nos cuentan que son Inquietas y andan siempre buscando nuevas experiencias, vividoras y por qué no decirlo, muy disfrutonas.

Puedes seguirlas en el perfil de Instagram de Pretéritas Imperfectas y en su canal de Youtube.

***

¿Tienes algo que decirle al mundo? En el blog para mujeres Aguacate Nena hay un sitio para ti. ¡Escríbenos!

Y si se sabe…¿qué? por Pretéritas Imperfectas

Comparte el amor